Por Génesis Hung  

La Plaza del Inmigrante en Puerto Colombia es mucho más que un monumento: es un espacio de memoria, encuentro y esperanza que reivindica el aporte de quienes dejaron su tierra para construir un nuevo hogar. A través de una reflexión íntima sobre identidad, pertenencia y xenofobia, este artículo nos recuerda que la migración no es una crisis que deba temerse, sino una oportunidad que nuestras sociedades deben aprender a abrazar.

Hace poco tuve el honor de conocer uno de los lugares más mágicos del planeta, y está dedicado a la migración.

El Muelle de Puerto Colombia décadas atrás recibió a muchísimos migrantes que llegaron al país en búsqueda de nuevas oportunidades. En el año 2022 fue entregada oficialmente su restauración, que trae consigo una novedad: “La Plaza del Inmigrante”, un homenaje para aquellos que, dejando sus tierras, hicieron de Colombia su nuevo hogar.

Este lugar no sólo está lleno de esculturas hermosas que representan a cada una de las culturas que llegaron al país; a espaldas de cada escultura podrás encontrar un código QR. Ingresando al mismo, tendrás la historia detallada de la comunidad que la escultura representa y sus aportes al país. Esto nos habla de que, más allá de la recuperación de un espacio, el proyecto de restauración fue concebido para crear memoria colectiva.

La Plaza del Inmigrante no sólo es un llamado a la memoria, también es un llamado al encuentro. Comunidades que hoy están en guerra son representadas en este mágico lugar una cerca de la otra, ambas movidas por un fin en común: crecer y aportar a quienes les abrieron las puertas en sus momentos más difíciles.

Pero la plaza no es lo único que nos llama al encuentro en el Muelle de Puerto Colombia. En el Centro Gastronómico nos encontraremos con el restaurante “El Inmigrante”, una propuesta gastronómica internacional que también rinde homenaje a la migración.

Entre las primeras páginas del menú de este restaurante puede leerse lo siguiente:

“A los míos, a los que han escuchado hablar de mí, a los que estoy por conocer:
En algunos lugares me llaman Juan, en otros Jhon. No importa cómo me llamen, soy el viajero diferente. Que vino a la Puerta de Oro, y aquí me quedo, con la vista del mar, un faro que guía mi suerte… y con la alegría de su gente.

Atentamente, El Inmigrante”.

Cuán importante es pertenecer. En un mundo donde la movilidad humana es cada vez más constante… y forzada, el sentido de pertenencia se escapa como arena entre los dedos. Sabes que naciste en un lugar, sí, con suerte pudiste tener el tiempo de generar arraigo a él, pero luego te enfrentas con la encrucijada de que ya no puedes regresar. Entonces ahora, ¿a dónde perteneces? ¿Ahí o al lugar en donde vives?

Son muchas las personas que están intentando con todas sus fuerzas pertenecer al lugar adonde el desplazamiento forzado les ha llevado, pero lamentablemente estos esfuerzos se ven menguados día tras día por la xenofobia institucionalizada y constantemente masificada desde los medios de comunicación.

Por más que se esfuercen y por más que miles de estudios demuestren sus aportes, se les señala y se les culpa de problemas por los cuales los Estados no quieren hacerse cargo, porque siempre será más fácil culpar a ese extraño que mirar hacia adentro, que resolver desde la raíz.

Por eso, lugares como la Plaza del Migrante deben multiplicarse, sitios de encuentro y de memoria que dejen saber a cada generación que la migración jamás ha sido un problema, sino una oportunidad.

Una de las comunidades migrantes que son representadas en este lugar es la china. Siendo descendiente de migrantes chinos, no pude evitar emocionarme al ver la escultura. Mientras posé junto a ella para tomar una foto que inmortalizara ese recuerdo, no pude evitar sentir esperanza; esperanza de que en algún momento las comunidades que son desplazadas actualmente sean vistas como ejemplo de superación y dejen de ser señaladas.

Muchos expertos dicen que esto suele suceder mínimo 10 años después de que los movimientos migratorios son gestados: 10 largos años de señalamientos, de sentir que no se pertenece, de llevar el corazón roto.

Mi esperanza, al ver estos lugares emerger, es que cada vez ese margen de tiempo sea menor, y que nuestras sociedades no sólo abracen, sino que también sepan aprovechar positivamente la migración, que ha existido desde inicios de nuestros tiempos y que nunca dejará de existir.


Conoce las historias detrás de cada comunidad migrante

Uno de los elementos más valiosos de la Plaza del Inmigrante es que cada escultura cuenta con un código QR que permite conocer la historia de las distintas comunidades migrantes que llegaron a Colombia, sus procesos de integración y los aportes que realizaron al desarrollo del país.

A continuación, compartimos los documentos disponibles para profundizar en cada una de estas historias:

Sobre la Plaza del Inmigrante

Para conocer más sobre el proyecto de restauración del Muelle de Puerto Colombia y la creación de la Plaza del Inmigrante, puede consultarse el siguiente documento:

Cada uno de estos documentos permite recorrer la memoria de quienes llegaron desde distintos rincones del mundo para hacer de Colombia su hogar, dejando una huella que aún hoy forma parte de la identidad y el desarrollo del país.

 


Sobre la autora

Génesis Hung es abogada especializada en migración y derechos humanos, con una destacada trayectoria en la defensa de personas migrantes y refugiadas. Su labor combina atención legal, formación, incidencia y producción de materiales educativos, siempre desde un enfoque humanitario e inclusivo.

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